ORACIÓN INICIAL
Padre, Madre, Gran Espíritu, gracias por la oportunidad de estar reunidos un martes más; gracias por la bendición de ser asistidos por los Guías espirituales, mensajeros de tu amor, mensajeros de tu luz. Rogamos a los guías espirituales que se acerquen a nosotros, que toquen nuestra alma con su luz, con su energía, con su vibración y que utilicen la energía que se genere en esta reunión para aquello que consideren más oportuno, bien sea comunicarnos verbalmente o utilizar la energía de otra manera que sea necesaria. Gracias.
Todos.- Gracias
COMUNICACIÓN 1
Buenas tardes
Todos.- Buenas tardes
Nos alegra que hayáis seguido reuniéndoos pese al silencio que ha acontecido durante los últimos tiempos.
Como bien decís y sabéis, la energía que se genera en el grupo es siempre utilizada para un bien mayor. Tantas y tantas veces hemos insistido en la necesidad de que el amor sea la luz que ilumine vuestras vidas. Sea el faro que os dirija en vuestros actos y pensamientos. No son palabras retóricas. No es poesía; es una necesidad esencial del ser humano. Es una necesidad que emana desde su esencia, desde su alma. Al igual que en nuestro mundo, los pensamientos generan realidad, así sucede también en vuestra dimensión. La diferencia es que esa realidad se genera por grupos de personas, por mentes que proyectan un mismo pensamiento, por desgracia un pensamiento que es temeroso en la mayoría de las ocasiones. Puesto que allí donde centráis vuestra atención, como tantas veces hemos dicho también, allí es donde manifestáis vuestra energía, esos pensamientos, esos temores, tarde o temprano, se manifiestan como una realidad objetiva.
Encontramos, entonces, el resultado de la generación subyacente del tiempo pasado. Daos cuenta de que vuestras sociedades se entrenan principalmente para la belicosidad, se entrenan principalmente para la competencia, no para la unidad, no para el refuerzo del otro, sino para el refuerzo del ego, para el refuerzo del individuo. Esa competencia crea distorsión, crea desarmonía, crea separación; siempre que hay separación hay lucha, siempre que hay división, hay dualidad y polos opuestos; polos opuestos que cada vez se hallan más y más alejados y, por tanto, cada vez es más y más difícil encontrar ese punto de equilibrio, ese punto donde puede haber comprensión, donde las diferentes ideas pueden encontrar un nexo, una unidad.
Las nuevas generaciones están acostumbradas a los juegos belicosos; estáis también acostumbrados a todos esos programas, películas, que hablan sobre la guerra, que hablan sobre la competencia, que transmiten siempre que uno tiene que saberse válido por sí mismo. Daos cuenta cómo esa semilla, cada vez más y más, queda implantada en vuestro subconsciente y, como sabéis, es manifestador de realidad. Cada vez hay más programas y novelas sobre crímenes; cada vez más y más, las noticias transmiten guerra, asesinato, injusticia. Todo ello capta vuestras mentes, todo ello genera temor en vuestro interior, una alerta continua, una necesidad de tener cuidado, de sentir al otro como un peligro; ahí está la clave de todos los males que ocurren en vuestra sociedad.
De nuevo, la manera de compensar esa manifestación, esa realidad con una densidad tan baja, es centrarse en el amor; encontrar tiempo y espacio para la introspección. Es necesario reconocer la vida como una oportunidad para experimentar, una oportunidad para crecer, una oportunidad para mejorar. Únicamente podéis crecer y mejorar sabiéndoos que sois uno. La realidad ficticia os enseña separación, os enseña competitividad: tenéis que ser siempre mejor que el otro, tenéis que ganar al otro, tenéis que demostrar que sois más. Siempre es un alimento para el ego, ese ego que se siente amenazado, que siente que está solo, ese ego que nunca se relaja, que nunca se fía.
Cuando regresáis al mundo espiritual, sin la densidad de ese cuerpo material, entonces reconocéis esta verdad, entonces os lamentáis por todas las oportunidades perdidas, por todas aquellas oportunidades en que pudisteis actuar desde el amor y, sin embargo, dejasteis que fuese el ego quien llevase la voz cantante.
Siempre podremos crecer, siempre podremos mejorar, siempre podremos aprender, pero el crecimiento, la mejoría y el aprendizaje, puede suceder desde el sufrimiento, o puede suceder desde la felicidad, desde la pasión, desde la ilusión. Es necesario que en vuestras diferentes sociedades comprendáis este hecho.
Daos cuenta cómo muchas veces habláis de un Dios que definís como amor incondicional. Y ese mismo Dios que es amor incondicional, es también el motivo por el que os volvéis inflexibles; es también el motivo por el que os conducís a una lucha. Es un sinsentido. Falta reflexión. Continuamente estáis viviendo hacia afuera; se ha olvidado la interiorización, se ha olvidado la necesidad de la introspección, de la autoobservación y autoanálisis, el reconocimiento de la esencia que sois y del deseo verdadero que subyace en vuestro interior, ese deseo que emana del alma.
Una vez más, se os insta a que seáis portadores de luz, que seáis mensajeros de esperanza, que seáis canalizadores de sanación, que seáis la sal de la Tierra. Vuestro paso por el mundo ha de ser un paso que deje una huella luminosa, una huella que convierta la tierra que pisáis en una tierra fértil; sois portadores de esa grandeza. Y en vuestro caso, lo hacéis en vuestro entorno más cercano, pero tenéis que expandir esa capacidad más que nunca, tenéis que ser el oxígeno de la sociedad más que nunca, tenéis que manteneros firmes en vuestra fe, en vuestra confianza, en ese reconocimiento del alma que sois, y permitir que vuestra alma se exprese y manifieste; no vuestra mente mundana, no vuestro subconsciente contaminado por todas esas historias de vibración baja. La luz que sois debe ser la que ilumine vuestras vidas y las vidas de los otros.
Os deseamos consciencia, sabiduría, paz interior y amor.
COMUNICACIÓN 2
Son tantas y tantas las veces que llegamos al mundo espiritual como vencedores y entonces nos damos cuenta de la cruda realidad… Y aunque vencedores nos creemos, realmente somos vencidos. Tantas veces hemos usurpado al otro y, al llegar a este plano, la cruda realidad es que nos hemos robado a nosotros mismos. Y, entonces, aquel que considerábamos nuestro enemigo, nos damos cuenta aquí que nunca ha sido enemigo sino nuestro hermano, nuestra hermana. La falacia de la separación corrompe la experiencia humana, esa gran oportunidad para poder manifestar en cualquier dimensión, por densa que sea, la luz espiritual que todos somos.
Por suerte, la consciencia que obtenemos en esta realidad, la realidad que pertenece al espíritu, se halla acompañada del perdón: del perdón muchas veces de aquel a quien le arrebatamos la vida; del perdón a nosotros mismos por nuestra inconsciencia, y por haber permitido que el ego fuese quien llevase las riendas de nuestra vida.
No seáis como todos esos que llegan a esta realidad con sus corazas, con sus coronas ficticias puestas en sus cabezas por el ego, por la soberbia, por la ingratitud. Sed humildes. Invocad a vuestra alma. Invocad la ayuda de todos aquellos que se hallan en el plano espiritual y que trabajan incesantemente para que suba la vibración de la dimensión física. Esa vibración únicamente puede subir desde la consciencia, desde el reconocimiento de que el otro es vuestro hermano.
COMUNICACIÓN 3
A algunas personas les corrompe el poder, la ambición, el dinero y podéis entonces decir: «Yo no soy de esas personas». Pero hay otras personas a quienes lo que les corrompe es el miedo, y quizás ahí dudéis en alzar la voz y decir: «Yo no soy de esas personas». El miedo no permite que se exprese la luz y el potencial que sois; no permitáis que el miedo os corrompa en ninguna de sus facetas: baja autoestima, inseguridad, temor de lo que piensen los demás… No dejéis que el miedo os aleje de la conexión con vuestra alma.
ORACIÓN FINAL:
Damos las gracias por la reunión que hemos tenido, por la visita de los guías espirituales, gracias por la elevación de la vibración, la elevación de nuestras consciencias. Gracias y hasta pronto.
Todos.- Gracias